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sábado, 8 de septiembre de 2007

El Cimitero Acattolico di Roma

Muchos me preguntáis porqué me gustan tanto los cementerios.
La verdad... no lo se.
No es un morbo siniestro, necrófilo o satánico. No espero ver abrirse las tumbas, no pienso husmear donde no me llaman... no filosofeo ( apenas paso del típico “No somos nada” ), solo paseo *.




A mi lo que me gusta es la paz que se respira, lo desiertos que están. Para mí, un cementerio es como un parque aislado, silencioso y fresco, en medio de la vorágine. Y, como los parques, me gustan umbríos, estatuados y comidos de hiedra. Los busco por el mundo, los recorro y los fotografío. Después, cuando observo las fotos, recuerdo el silencio, los bancos recónditos, el contraste del cielo azul contra la piedra...¡Ah, la piedra! Esa es otra. Los cementerios son también museos. Y, como los museos, me gustan anticuados y demodé: la modernidad no es lo mío. Yo, como sabéis, soy una abuela.





No espero que compartáis mi fascinación por el arte mortuorio ( difunto ya ), sacro, de alguna manera, y por mi costumbre de pasear por cementerios ( de día, en horas de visita, previo pago si es necesario...estoy yo para saltar tapias sosteniendo, a la vez, una pala y una linterna!), pero me gustaría compartir con vosotros algunos de los más bellos camposantos que he encontrado por el mundo. Jardines, al fin y al cabo.






Empezaré mi andadura por el más reciente, el Cimitero Acattolico di Roma, que descubrí hace ya más de una década y que ha sido una de las razones por la que me he animado a volver a Roma ( ¡como si para visitar Roma se necesitasen razones! ) este verano.
Situado en la Via Caio Cestio nº 6, resulta inverosímil la tranquilidad reinante a escasos metros de la hiper transitada zona de Pirámide. ¿Cómo puede no oírse el tremendo tráfico de la zona entre unos muros de apenas tres metros? Pues no se oye. Es el lugar ideal para descansar un rato en un banco húmedo de rocío para contemplar el lugar donde yacen los restos de Keats, pasear entre un amplio muestrario de la flora de la zona, llegarse hasta la tumba del hijo de P. B. Y Mary Shelley , contemplar las estatuas maltratadas por el tiempo, presentar tus respetos a Gregory Corso...¿A qué tanto poeta? Algo inspirador recorre los caminos de este lugar.
Sobre el dintel de la puerta de entrada se lee: “RESURRECTURIS”, para aquellos que resucitarán...Y la poesía contribuirá, sin duda, a este resurgimiento: su exceso, su carencia, su persecución, su plasmación. Eso es: cada cementerio que visito es un poema.


*A veces mi vida es una rima tonta ¿la vuestra no?








Mirando estas fotos, sinceramente,¿es o no es un hermoso lugar? Os aseguro que la tranquilidad que se respira es digna de aprovecharse en medio de una ciudad tan alocada como Roma.




Aquí teneis su atracción principal: la tumba de Keats. En la inscripción se lee:

This Grave

contains all that was Mortal,

of a

YOUNG ENGLISH POET,

Who,

On his Death Bed,

in the Bitterness of his Heart

at the Malicious Power of his Enemies,

Desired

these Words to be engraven on his

Tomb Stone


"Here lies One

Whose Name was writ in the Water".


Feb 24th 1821





Y esta es una de las esculturas que más me impresionaron.

Así, amigos, feliz paseo. Que vuestra estancia en tierra se limite a la superficie.


1 comentario:

emetorr1714 dijo...

Hola Maelstrom, me interesaría recibir esta fotografía para darle mejor prestigio a mi colección de temas funerarios. Me apasiona el tema
de los cementerios. No hay pueblo o ciudad que visite sin darme un paseo.
Todavía siento el olor de la higuera que hay en el camino del cementerio de Colliure,y ya hace diez años que pasé por allí. Es un placer encontrar a alguien con mis aficiones. Un saludo de Fandestéphane.