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domingo, 9 de octubre de 2011

George R. R. Martin, 4 - Irène Némirovsky, 2


Ya se que se supone que ya está bastante avanzado el otoño ( sic ), pero al fin he encontrado el momento de hablaros de mis lecturas del verano.
Tal y como anuncia el título, la cosa se ha repartido, aunque de modo algo desequilibrado, entre la Francia invadida de Irène Némirovsky y los Reinos de G. R. R. Martin. De nuevo, mi esquizofrenia lectora me zarandea pero, en este caso, de modo gozoso  en todos sus traqueteos.
De entrada, leí El ardor en la sangre de la Némirovsky por puro azar, al encontrar el libro en la biblioteca ( o al encontrarme él a mi, que aún no tengo clara la direccionalidad del encuentro ). Breve y bueno. Buenísimo.
El ardor en la sangre ( como ya os conté en su momento ) te agarra del órgano lector para hundirte sin remisión en  un lodazal de faltas pasadas y penitencias presentes.
La melancolía que me invade cuando pienso que, una vez muerto un autor, se acabó la posibilidad de leer  ninguna obra suya nueva ( con mis gustos, me pasa mucho ) es doble en el caso de Suite francesa dado que la sabemos inacabada y  ( ya sería un muy alta cuota de milagros ) inacabable. Hubiese leído el doble, el triple de páginas sin agotamiento gracias al balanceo de desdichas y humor que mece el talento de Némirovsky.
Al menos, me queda un buen número de obras por leer que habrá que racionarse.






De George R. R. Martin he leído el doble de obras y veinte veces más páginas.
Y aunque su trabajo nos traslade a geografías lejanas por lo inexistente, consigue, como la Némirovsky, mantenernos adheridos a trabajo, sorbiéndolo con fruición, asimilándolo en nuestro subconsciente.
No me pude resistir y vi la serie de HBO, una producción de muy alto nivel que colabora en la formación del catálogo de personajes, perfilando aspectos, dibujando escenarios.
Como lectora de "género", suele molestarme que la fantasía se considere menor...¿Menor que qué? ¿Qué hay más fantástico que La biblia o El Quijote?
Al que se le ocurra pensar algo así, que se zambulla en la lectura de Canción de Hielo y fuego, que compruebe en sus propias pupilas cómo quema una lectura que no puede dejarse ni por sueño ni por hambre, una lectura de saltarse paradas del metro y que no te importe.
Sus personajes y sus situaciones responden a historia, a política, a intriga, a mitología, a todo cuanto rodea al ser humano. Se mata y se muere, se engaña, se gana y se pierde, se sabe y se desconoce.
Con su más que activa estructura y su nervio narrativo, esta saga hace lo que quiere con el lector.
Incluso torturarlo.
Porque entre la tercera y la cuarta entrega, Tormenta de espadasFestín de cuervos, te dejan tan alejado de tus personajes favoritos ( sin reemplazarlos, desgraciadamente ) que va a resultar muy difícil a la , de momento lejana, de Dance with dragons. Y, al menos yo, no quiero leerlo en inglés para no perderme el más mínimo detalle. ¿Qué pasa en el muro? ¿Dónde está Tyrion? ¿Qué ha sido de Sir davos Seaworth? ¿Y de Nimeria?
¡Ay, qué nervios!





De momento, siempre nos quedará Asshai.com



9 comentarios:

Luciana dijo...

Sigo interesada en leer los libros de esta saga, pero por acá no se consiguen. Creo que no me quedará otra que comprar online.
Saludos.

Elena Rius dijo...

Dos grandes lecturas, cada una en su género: Némirovsky y George R.R. Martin. Respecto a la primera, te recomendaría que siguieses con El Baile, un relato corto pero intenso. Luego ya hay otras cosas, no todas a la misma altura en cuanto a calidad. Pero es que un libro como Suite francesa es difícil de superar. En cuanto a Martin, he tenido que parar al terminar el tercer volumen, porque la saga me tenía tan atrapada que temí que de empezar el cuarto, dejaría de lado todos mis compromisos profesionales. Espero un período vacacional para lanzarme a ello. Y no descarto hacerlo con el quinto, tampoco.

littleEmily dijo...

¿El otoño? ¿Qué otoño? :(

En fin, ya sabes lo maravillada que estoy con Irene Nemirovsky y con Martin también (a pesar de que me espere a continuar cuando llegue el invierno, chiste malo, lo sé). Por cierto, en Jane Eyre sale Harry Lloyd, el rey que fue coronado en oro pero sin ninguna línea de texto, no sea que la líe demasiado que ya lo hace (interpreta a Richard Mason).

Samedimanche dijo...

Little Emily: le quitarían el tinte platino a Harry ¿no?

Cristina dijo...

Ah, ¿pero es que no sigue siendo verano?

Némirovsky es una de mis grandes asignaturas pendientes...

Samedimanche dijo...

Elena, si te sirve de consuelo, el cuarto es el más flojo de largo. Y ya tengo El baile en espera...estoy deseando leer cómo vapulea a su adorable madre.

Cristina, en invierno o en verano (en mi mente es otoño aunque estemos en plena canícula )verás cómo vas a disfrutar del talentazo de la Némirovsky.

littleEmily dijo...

Claro que sí, ese horrible tinte... ¿sabías que es descendiente de nuestro adorado Dickens? Vivan las genealogías de los ingleses, no creo que si estudiara las mías aparecieran esos contactos...

tarta dijo...

¡Cómo me mola que seas tan fan de esta saga! mi chico no puede pensar en otra cosa :)

Samedimanche dijo...

Tarta, es que es adictiva total!