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miércoles, 25 de febrero de 2009

El mago de la guerra.

Amigos, éste señor que se parece a Douglas Fairbanks me ha tenido secuestrada durante la última semana.
Me caí dentro del libro El mago de la guerra, de David Fisher ( una de las lecturas bélicas que os anunciaba hace unos días ) y no he salido hasta ahora.



Jasper Maskelyne, décimo miembro de una prolífica saga de magos e ilusionistas ( su abuelo, Neville, colaboró en las tropelías desérticas de Lawrence de Arabia ), decide alistarse en el ejército al estallar la I Guerra Mundial y cambiar los escenarios teatrales londinenses por los campos de batalla de el norte de África, a un público hechizado y agradecido por la perícia del Afrika Korps y la destreza de Rommel.
Con 37 años, el dia 14 de octubre de 1940 ingresa en la academia de camuflaje donde llama la atención de un inspector general , al que engañó con sus técnicas de ocultación de ametralladoras, quien -muy impresionado - lo envía a El Cairo en la primavera de 1941 . No obstante aun tendría mucho antes de que le asignasen una misión acorde con sus capacidades, puesto que los mandos ( ya lo dijo Rommel: "Los ingleses son leones dirigidos por gansos") preferían que utilizase la magia para distraer a la tropa. A fuerza de insistir consigue crear una unidad de camuflaje experimental en la que el propio Maskelyne recluta uno por uno entre 400 a sus colaboradores , un grupo de hombres de lo mas dispar a los que se acabaría conociendo como "the magic gang". Entre estos había un dibujante, un pintor, un carpintero,un maestro vidriero, un ceramista, un ingeniero eléctrico, algún analista químico, un profesor de biología y algún militar.
Después de varios meses sin obtener misión alguna y tras la desesperación del ejército aliado de ver como los alemanes les bombardeaban, por fin se recurre a la banda mágica para una misión: defender el puerto de Alejandría.
Y aquí empieza la leyenda.




Este es uno de los Matilda falsos que construyeron para el VIII Ejército.
Sadam Hussein no inventó nada.


Con mucha imaginación y capacidad, aportando todos los conocimientos que poseían en los más variopintos avatares del arte y la ciencia, la Banda Mágica se dedicó a cambiar el puerto de Alejandría ( con faro y todo ) de sitio, a ocultar la isla de Malta, a multiplicar el volúmen de tropas y armamento a base de idear elementos falsos, a simular un ataque marítimo con apenas dos chalupas... a engañar a las tropas alemanas con acierto y eficacia.
¡Menudos personajes!

En 1946 regresa a Inglaterra para continuar con sus existosos espectáculos de magia, tan orgulloso de su labor en la contienda que solicitó y obtuvo el permiso del ejército para actuar luciendo el uniforme británico.

Lástima que la televisión pronto apagara el brillo de los teatros. Desgraciadamente obsoleto, Maskelyne se retira a Kenia donde escribe su autobiografía y muere en 1973.

Con él desaparece un tipo de aventurero que jamás volvería a verse y se van sus secretos de guerra... que aun hoy el ejército británico guarda celosamente aunque podran ser desclasificados hasta el año 2.046!!! No veo el momento...


Mientras tanto, aquí teneis un vídeo promocional del libro.


Y si quereis saber de sus hazañas con más detalles, aquí teneis un comentario que no os podeis perder. Para leer mi seria opinión sobre el libro: Llegir en cas d'incendi.

2 comentarios:

Cristina dijo...

No lo conocía, pero me ha parecido muy interesante todo lo que cuentas.

roberta dijo...

Yo tampoco lo conocía, pero mi librero favorito, coincide contigo, así que lo tendré en cuenta para futuras ojeadas.