Ya sabeis que soy una ran aficionada a visitar cementerios con algún interés histórico,artístico o botánico. Pero por estas fechas ni se me pasa por la cabeza acercarme a ver a las abuelas limpiar nichos y poner flores de plástico.
Así que, por Todos los Santos, cementerios sobre el papel.
De entrada, leyendo Johnny y los muertos, del siempre ligero y divertido Terry Pratchett, descubro una explicación de porqué a los soldados británicos se les llamaba "Tommies" y que, a falta de ser contrastada, os copio aquí mismo:

"Durante la gran guerra (...) cuando alguien se alistaba en el Ejército tenía que rellenar la cartilla (...) El nombre, la dirección y todo eso. Y para ayudar a hacerlo, el Ejército elaboró una especie de guía, y en la guía, en el lugar en el que ponía "Nombre", pusieron "Thomas Atkins". Era un nombre como cualquier otro. Sólo servía para mostrar dónde había que escribir el nombre. Podrían haber puesto "John Smith". Pero...bueno, se convirtió en una especie de broma. Tommy Atkins pasó a significar soldado de a pie..."
Del porqué a los alemanes se les conocía como "Jerries" no sabemos nada aún...
Y, sin salir del cementerio inglés como refugio adolescente, recomendaros una visita al que
Neil Gaiman ideó para proteger al pequeño Nadie de las ansias asesinas de un extraño y siniestro cónclave misterioso.
Ambas, lecturas muy recomendables entre libros más "farragosos".
Ilustración original de Dave McKean y preciosa portada de la edición polaca.

Ya con peores intenciones, podemos adentrarnos en el oscuro cementerio de Midiam, ideado por la macabra mente de
Clive Barker para otorgar asilo al monstruo que todos llevamos dentro...cuando sale. Incluso a mi me da cierto reparo acercarme...y suerte que se llevó a la pantalla en los primeros noventa y ahora da un poco de risa. Pero poco.
Evitad los autobuses atestados de ancianitas.
Contemplad el cementerio desde debajo de la manta.

Pratchet, T.; Johnny y los muertos. Traducción de Albert Bitó i Godina. Timun Mas. Barcelona 2010. p. 99.
Gaiman, N.; El libro del cementerio.Tradución de Mónica Faerna. Roca Editorial. Barcelona, 2009.
Barker, C.; Cabal. La Factoría de Ideas. Madrid, 2010.