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sábado, 15 de julio de 2017

WWII para refrescarnos en el cine.




Fuera, hace calor. Se oye reaggeton, la gente va en chancletas. 
Dentro, una sala oscura, aire acondicionado y, casi seguro, muy poca gente... o al menos para ver Su mejor historia porque Nolan arrastrará gente a ver Dunkerke como si los soldados aliados fuesen Minions.
Mejor dentro, en el cine, viendo películas que nos transportan a un momento muy determinado de la Segunda Guerra Mundial.
Ayer mismo llegaba a nuestras pantallas (en Reino Unido el DVD salió a la venta en Abril) Su mejor historia y, aunque las críticas que he leído no son nada del otro mundo, todas coinciden en alabar el trabajo de Gemma Aterton  y de Bill Naghy, argumentos que a mi, en plena canícula estival, ya me valen. Y más si lo sumo a la ambientación y a la historia.

En Londres, en plena Segunda Guerra Mundial, un grupo de cineastas recibe el encargo de realizar una película patriótica que levante el ánimo de las tropas en esos momentos cruciales. Mientras la aviación nazi bombardea la ciudad, el equipo se pone manos a la obra para rodar el filme perfecto que conmueva a los espectadores ingleses. Para lograrlo contratan a Catrin Cole (Gemma Arterton), una secretaria convertida a guionista de productos propagandísticos, que tendrá que escribir el libreto de la cinta mientras lidia con sus compañeros, todos varones que no verán con buenos ojos la intervención de una mujer. En este ambiente conocerá al guionista Tom Buckley (Sam Claflin) y al veterano actor venido a menos Ambrose Hilliard (Bill Nighy). Los tres se enfrentarán a multitud de retos e interferencias políticas mientras intentan hacer algo con significado en esos tiempos de guerra. 
Su mejor historia se en el libro publicado por Lissa Evans en 2009  que, por supuesto, no está disponible en castellano. Su única traducción por estos lares es Corazones en ruinas (también ambientado en el Blitz), editado por Bóveda el año pasado.Y a su directora, Lone Scherfing, le debemos trabajos previos como Una educación o One day.



En Su mejor historia también ruedan su propia versión del rescate de Dunkerque.


De Dunkirk, poco voy a decir porque forma parte del bombardeo publicitario estival. 
Episodio bastante menos mainstream que el desembarco de Normandía, pero que seguro que resulta igual de fotogénico, tiene los suficientes puntos de interés humano y fílmico como para plantarle cara a algún que otro superhéroe.

Personalmente, hay algún trabajo de Christopher Nolan que me chirría (El truco final) pero, por lo general disfruto muchísimo de sus propuestas, así que el próximo viernes iremos a verla, a ver si va a ser el Salvar al soldado Ryan de la posmodernidad.










lunes, 2 de febrero de 2015

Los viajeros de la noche: una golem y un genio se encuentran en Nueva York.



Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable
Antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.

(Corán, 15, 26-27)


Este es un libro fabuloso en toda la extensión de la palabra. Por un lado, se sumerge en la ficción mitológica para moldear sus protagonistas; por otro, crea esa ficción para disimular una verdad.
Los viajeros de la noche nos adentra en la experiencia vital de unos seres extraordinarios que se ven sometidos a sentimientos ordinarios... porque supongo no hace falta ser una criatura fabulosa para sentirse solo, confuso o perdido, porque las personas nos resultamos extrañas las unas a las otras, incomprensibles o incomprensivas o ambas cosas a la vez sin necesidad de rasgos mágicos. A las personas nos separan tradiciones culturales, complejidades globales o sencillos sentimientos individuales...justo las mismas cosas que, paradójicamente, nos unen.



Emigrantes en Ellis Island



Así, el hecho de que los principales protagonistas de esta historia provengan de la Europa de tradición judía o del oriente de tradiciones cristiana o musulmana, o la casualidad de que la una sea una criatura de barro creada para obedecer y el otro un espíritu de fuego de acérrima individualidad, pasa de ser , verbigracia de Helene Wecker, un detalle accesorio en una trama de evolución personal, de conocimiento y de reconocimiento. Y gran parte de esta magia se debe al gran acierto de su localización: el Nueva York del siglo XIX, tierra de oportunidades, crisol de culturas, que ofrece una oportunidad única de dejar atrás el pasado, cambiar de nombre y cambiar por completo de vida...o una solución de continuidad, de integrarse en un barrio habitado y vivido exclusivamente por compatriotas de costumbres arraigadas porque un cambio geográfico no tiene por qué serlo también cultural por más kilómetros que se recorran. Un cruce de caminos que empequeñece el mundo, centra nuestra mirada y nos aleja del pasado y el futuro hasta distancias insospechadas... Y es en esta compleja ciudad donde el destino quiere que se encuentren un golem y un genio.



La fuente de Bethesta, El ángel de las aguas,  uno de los preciosos escenarios de la novela.


Un golem es una criatura de la mitología talmúdica, aparentemente sin sexo pero generalmente construida a imagen y semejanza del hombre por un rabino o un sabio quien, al igual que Dios crease a Adán, lo moldea en arcilla y le insufla vida por medio de la palabra. Esta palabra suele escribirse en un papel o en la frente del mismo golem, de donde se borra una letra para transformar la orden “vida” en “muerte”. Su creación responde a la necesidad de protección de un individuo o pueblo, por lo que son criaturas tan obedientes como peligrosas.

Pero en esta novela, la creación del golem sobrepasa el utilitarismo o la necesidad de fuerza bruta porque, a la hora de definir el que será el carácter de la criatura, el demandante recuerda el amor que sentía por una hermana pequeña ya desaparecida y solicita aquello que más admiraba en la niña: curiosidad e inteligencia y una compostura que la convierta en la perfecta esposa de un caballero. Obediente será por naturaleza...pero además será una criatura inquisitiva, modesta y educada...para su desgracia ¿o no sabemos qué le ocurrió, prácticamente por lo mismo, a la criatura a la que dio vida el Doctor Frankestein?. Dotar a una criatura de intelecto y abandonarla después a su suerte no suele acabar bien... Afortunadamente, nuestra protagonista conoció a su amo el tiempo suficiente para darse cuenta que no se quedó sola por miedo o incapacidad de su creador, ahorrándose el arraigo del rencor que tan malos sentimientos provocó en la criatura ideada por Mary Shelley.

Nuestra Golem ( que recién llegada a América recibe el nombre de Chava, sin haber pasado por las incomprensiones lingüísticas y fonéticas tan habituales en Ellis Island) tiene la suerte de empezar de cero, sin conocimiento previo de la cultura que la creó, sin condicionantes importados y con la inusual ventaja añadida de poseer el papel que puede quitarle la vida. El genio, bautizado como Ahmad, no tiene, en cambio, un periodo de adaptación, un conocimiento paulatino: despierta en medio de un lugar extraño, entre desconocidos, sin conciencia de cómo o porqué ha llegado allí, cuando el estaba encantado con su vida dedicada al placer.

Los genios, en la tradición islámica, son la tercera creación de Dios, tras los hombres y los ángeles, creados de fuego sin humo y dotados de libre albedrío. En algunas zonas son más o menos taimados o esquivos, pero acostumbran a ser criaturas sin arraigo ni más preocupación que satisfacer sus necesidades más nimias...Así, que la suerte está echada cuando la casualidad une a estos dos seres perdidos y confusos, ambos insuflados del hábito divido pero imbuidos de las dudas y preocupaciones humanas, la necesidad de mantenerse ocupados y de ganarse la vida, de desarrollar sus capacidades y de labrarse una existencia, ayudándose el uno al otro, complementándose y atemperando sus características.

La novela entrecruza con eficiente soltura las experiencias vitales de nuestros protagonistas, pero también de todos aquellos que más o menos directamente han tenido que ver con el desarrollo de sus circunstancias o que tendrán que ver son su resolución. Amigos y enemigos aparecerán y llevarán a cabo su parte en este maravilloso drama de autoconocimiento. Los personajes participarán en la densidad de una trama tejida con soltura gracias a pequeños hilos de revelaciones, envolviendo al lector para que cada vez se le haga más difícil el hecho de tener que abandonar la lectura porque queremos compartir con ellos el miedo a morir o a hacer daño, a sufrir o a sentirnos solos. Queremos acompañarlos en sus momentos de duda, conocer sus historias y deseos más íntimos, verlos sonreír, verlos sanar.

¿Es este, entonces, un libro fantástico? No tanto por atenernos a la naturaleza de sus protagonistas, si no por resultar una creación magnífica, no tanto en su acepción extraordinaria como en su capacidad de maravillarnos con su alma sencilla.



El Golem de Paul Wegener. Precioso acercamiento a la leyenda del Golem de Praga realizada en 1920


Helene Wecker, Los viajeros de la noche.
Tusquets Editores. Barcelona, 2014.
ISBN: 978-84-8383-930-0
512 p.

Traducción de Isabel Margelí.

jueves, 19 de junio de 2014

Go West




Cuando yo era pequeña, dos tristes canales de televisión se bastaron y sobraron para crear una generación de cinéfilos y cimentar, a base de cine clásico, un imaginario que acunó mi infancia y no me ha abandonado jamás.
En La Clave ponían un cine muy serio que comentaban unos señores muy serios que fumaban. Allí vi por primera vez -nunca lo olvidaré- Farenheit 451, película que no entendí del todo pero que desde entonces me mantiene horrorizada y fascinada a partes iguales.
Pero los sábados por  la tarde -¡ay, los sábados por la tarde!- eran territorio de las "películas de". Películas de guerra, películas de aventuras (de caballeros con espada, de piratas o de lugares exóticos, siempre con Errol Flynn o con Burt Lancaster y un mudo...) y -¡Tachaaaaaaaaan!- películas del oeste. Ya fuesen de pistoleros, indios, cowboys o pioneros, las pelis del oeste me transportaban a un lugar que olía a polvo del desierto, donde se bebía güisqui y donde se saldaban los encontronazos a tiro limpio.
En unas se libraban batallas entre indios y soldados o entre indios y granjeros, en las otras entre rancheros y ganaderos, las fuerzas de la ley y los forajidos, el sheriff y el alcohol, la moralidad imperante y el pensamiento libre...la vida misma, oiga, me visitaba en mi salón.








Muchos de estos sábados por la tarde yo tenía un caballo que venía cuando le silbaba y un rancho en el que luchaba contra las inclemencias del tiempo y un vecino ganadero muy, muy malo y un párroco borrachín y un sheriff ceñudo de misterioso pasado. Me hacía la ropa y un vestido especial para acudir al baile y algún extraño venía a trastocar la pacífica vida del pueblo cercano, donde una tienda abastecía de todo y el Saloon adelantaba lo último en sicalipsis francesa.
Aún hoy soy una gran fan del western, sobre todo de ese que llaman "crepuscular", me encantan Sin perdón, El jinete pálido, Bailando con lobos, Desapariciones ... pero no de la misma manera que me impactaron Caravana de mujeres (aquella señora italiana, viuda, que deambulaba con una naranja en la mano...), Johnny Guitar (cumbres borrascosas y desérticas), Centauros del desierto (los sentimientos encontrados del tío Ethan), Murieron con las botas puestas, Río Bravo...mitos en glorioso blanco y negro o en grandioso tecnicolor.
Ahora, mi Oeste particular pasa por la página impresa.
Gracias a Hoja de lata podemos disfrutar de las maravillosas cartas de Elinore Pruitt Stewart (ya os lo había comentado), pero también está ahí la Trilogía de la pradera de Willa Cather (si queda alguien que no haya leído Mi Ántonia, que aproveche los largos días de verano) o los libros de Ivan Doig, que ha sido mi último descubrimiento.
Una temporada para silbar me ha dejado con la misma sensación de las películas de antaño, con una sonrisa en la boca y un paisaje inmenso donde construir mi casa, con amplios horizontes, mar de hierba y un cielo inabarcable.
Es una novela sencilla y a la vez grandiosa, con una gran capacidad de transmitir mucho con frases concisas, nutrida de personajes para incorporar al panteón de amigos de papel que se mueven por las praderas.
Me encanta comprobar que sigue vivo mi gusto por el Oeste. 







lunes, 28 de octubre de 2013

20 años sin Vincent Price.



Lo bueno de los mitos es que, aunque nos dejen, nunca desparecen.
20 años hace ya de la muerte del gran Vincent Price.
Perfecto caballero y perfecto loco peligroso, Price me ha regalado algunos de los momentos cinematográficos más maravillosos de mi vida y, ¿porqué no decirlo?, algunos de los más entrañables.
Aún siento ensancharse un huequecito en mi corazón cuando le veo en Eduardo manostijeras, cuando le oigo leer The Raven, cuando le pone rostro a sir Henry Baskerville.
Si hubiese podido elegir hubiese sido mi abuelo.





Fue sir Walter Raleigh en La vida privada de Elisabeth y Essex y el duque de Clarence en La torre de Londres. Lo vimos en Laura y en La canción de Bernardette, en Que el cielo la juzgue, en Los tres mosqueteros... luego llegó Roger Corman y lo coloreó como nadie al frente de las adaptaciones de E.A. Poe, después se perdió en la televisión hasta Michael Jackson y Tim Burton.
Y luego se fue, dejándonos momentos extraordinarios.










Vincent Price a los 18 años.



lunes, 12 de agosto de 2013

Five Points, Whitechapel


Verano en la ciudad.
Bueno, en las ciudades.
Concretamente en sus barrios menos favorecidos, recién devastados por hechos violentos y patrullados por detectives huraños que han perdido una hija y buscan a su mujer (física o emocionalmente), secundados por un compañero claramente leal y otro un tanto turbio y los impagables conocimientos de un médico pionero en asuntos forenses. 
Todo sin moverse del sofá y con el aire acondicionado a tope gracias a la BBC.
Dos estupendas series policíacas, con magníficos decorados de época, oscuras y super pobladas, a lado y lado del Atlántico: Copper y Ripper Street.
Se parecen, pero no son iguales.


New York, 1864. Inmersa en plena Guerra Civil, la ciudad se recupera, a duras penas de las revueltas y las epidemias de los años anteriores.
El detective Kevin Corcoran  (Tom Weston-Jones) de la comisaría del distrito sexto se mueve como pez en el agua por las tripas de Five Points, acompañado de su amigo Francis Maguire  (Kevin Ryan) y ayudado por el adinerado  Robert Morehouse (Kyle Schmid)  y el doctor Mathew Freeman (Ato Essadoh), desentrañando misterios, buscando al asesino de su hijita y siguiendo la pista de su desaparecida esposa.
Política, guerra, corrupción, bandas,  racismo, prostitución...de todo y más en la Nueva York más hacinada.




A no perderse su  fabuloso blog



Londres, 1889. La ciudad entera aún se estremece con los ecos de los horribles asesinatos de Jack el Destripador. El otoño del terror da paso a un invierno y una primavera hipersensibilizadas y suspicaces. La población ve la sombra del Destripador en cualquier acto violento y la división H de la comisaría de Whitechapel soporta las sacudidas en el ojo del huracán.
En ella, el detective Edmund Reid (Mathew Macfayden, conocido de sobras por estos lares), ayudado por su leal sargento, Bennet Drake ( Jerome Flyn, el impagable Bronn de Juego de Tronos), y el más esquivo  capitán Homer Jackson (Adam Rothenberg) se enfrenta a todo tipo de crímenes entre corrupción y degradación mientras intenta superar la muerte de su hija y prueba a salvar su matrimonio.
Fácil no lo va a tener.








sábado, 30 de marzo de 2013

La bella y la Bestia, 1987.




Es el signo de los tiempos.
A un pobre muchacho le pones una cicatriz que le cruce la cara y ya tenemos una Bestia para  las adolescentes de 2012.
En mis tiempos tenía que tener, por lo menos, la pinta de un león de 2 metros con la melena de David Coverdale y ser fan de Dickens.






Éramos apenas unos adolescentes cuando la recién estrenada TV3 emitió Beauty and the Beast en descabellado horario de sobremesa...todo un motivo para faltar a clase y sumergirse en los mágicos túneles de la ciudad de Nueva York.
Vincent era una criatura extraordinaria, un cachito de pan felino al que nunca le vi la pega...creo que sin él mi gusto por lo bizarro y mi particular concepto de la belleza no sería el que es. Porque, si, era un poco peludo y tenía garras, pero llevaba una ropa chulísima y vivía en una especie de paraíso del Arts & Crafts subterráneo.
Katherine era un encanto de niña pija que supo ver más allá de su vida acomodada y pasar a ayudar al fiscal de la por entonces bastante peligrosa urbe al tiempo que se enamoraba perdidamente de su ángel guardián super furry.
La serie duró apenas tres temporadas, con huida de Linda Hamilton al tercer año, pero fue suficiente para dejar tras de si legiones de seguidores ( me he quedado de piedra al encontrar esta página) y degustadores de cierto tipo de fantástico Romántico que siempre la recordarían con cariño.
Después vimos Buffy caza vampiros, Sobrenatural, True Blood...pero en el principio fue La Bella y la Bestia, con toda su ñoñez y su inocencia, con sus carencias argumentales y sus efectos especiales analógicos, con su encanto y su belleza.






It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to heaven, we were all going direct the other way - in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.

Charles Dickens, A Tale of Two Cities

miércoles, 27 de febrero de 2013

¡Llama a la comadrona!






No soy madre. Ni lo voy a ser.
Pero soy hija y hermana y, últimamente, esta condición me absorbe demasiadas horas y casi toda mi energía.
Fluyo de una situación difícil a otra hilarante desgastándome en cada bandazo mientras crecen mi dificultad y mi necesidad de serenarme, de aislarme, de divertirme...
He pasado unos días mentales en Cranford, paraíso curativo donde los haya y quizá en unos días me instale en  Bath, pero ahora mismo me cuesta mucho salir del modesto barrio londinense de Poplar, donde ejercen su hermosa profesión las comadronas de la Casa de San Ramón Nonato.
Es un rincón pobre, portuario, con marcadas cicatrices de una guerra aún no muy lejana donde nacen niños de un modo que hoy nos parecería tan inclemente como anticuado. Pero también es un lugar hermoso tanto en libro como en DVD.





Hace un tiempo empecé a oír hablar de la serie que, producida por la BBC, llamó enseguida mi atención.
Y no hace tanto, encontré el libro entre las novedades de mi librería de cabecera, aprovechando con su portada el tirón de su adaptación televisiva. Por supuesto, no me resistí.
El texto explica la experiencia de su autora, Jennifer Worth, cuando es enviada a Poplar a realizar sus prácticas de comadrona y lo que allí se encuentra.
De un modo sencillo y directo, a veces incluso con datos y un tono ensayístico ligero, Worth nos adentra en un mundo poco o nada conocido por muchos de nosotros.
Son historias de madres, pero también de esposas, de hijos, de supervivencia y de muerte, de desaliento y alegrías.
De un modo nada mojigato nos colamos en la vida de parturientas y parteras, donde cabe un universo de circunstancias y sentimientos. Donde hay sitio para todos los tipos de amor y sacrificio, de dolor y alivio, soledad y compañerismo.  La fe, la esperanza y la caridad se convierten en virtudes tan laicas como religiosas y la religión recupera unos tintes que en estos días de dimisiones papales nos queda un poco lejos.
Sus personajes están todos tan vivos que incluso unos días más tarde tengo la sensación de haberme encontrado con ellos en las populosas calles del barrio, de haber hablado, de haber compartido con ellos.
La serie, una cuidada producción ya disponible en castellano, tiene la dignidad de no mostrarse gazmoña y de no edulcorar las situaciones más dulces a pesar de lo fácil que sería romper el delicado equilibrio del texto original.
Cada detalle es justo y necesario.
Y para mi han sido un bálsamo.








Jennifer Worth. ¡Llama a la comadrona!
Lumen. 10/2012
ISBN: 9788426421210
464 p.

sábado, 20 de octubre de 2012

Oscuro, oscuro Londres.

Recientemente, mi Santo y yo comentábamos frente al televisor que hay que ver lo poco que conocemos Londres con la de veces que hemos estado...
No es sólo que tendamos a visitar siempre casi los mismos sitios sino también que a ojos del visitante, hay un Londres que, aunque no permanece oculto, se nos mantiene alejado de la vista. Un Londres desconocido, oscuro, amenazante y, si, feo. Muy feo. Un Londres que apenas podemos reconocer desde nuestra experiencia.
En ese Londres no hay librerías, museos o mercadillos. Ese Londres rezuma peligro y está trufado de gente rara y...asesinos. Y no asesinos de esos de aprovechar la oportunidad...¡qué va! Asesinos-asesinos, psicópatas y tarados.
O al menos eso parece desde nuestro sofá.







Todo empezó con Whitechapel, serie  que en su primera temporada nos planta frente a un imitador de Jack el Destripador que, como el original, una vez realizada su sangrienta obra desaparece sin más.
En la segunda y tercera  temporadas resucitan el espíritu de los malogrados hermanos Kray, alejándose de la edulcorada versión que rodaron en 1990 los hermanos Kemp ( más conocidos como "los de los hoyuelos de Spandau Ballet").
Nuestros paseos por Whitechapel y Spitalfields no nos habían preparado para la sordidez, la bruma, la oscuridad y la amenaza que rezuma cada fotograma de la serie.
Eso si, empezó a prepararnos para la niebla asesina que nos esperaba... porque pronto llegó Sherlock.
El Londres de A. C. Doyle sería más misterioso, enmarcado en smog y luces de gas, pero el Londres de Estudio en rosa da muy mal rollo por más que podamos entrever algún rincón conocido.







Pero lo peor estaba por llegar...de la mano del detective John Luther (con el aspecto y el clasón de Idris Elba , recientemente visto conduciendo -¿se conducen las naves espaciales? ¿Se pilotan, quizás?- el Prometheus de Ridley Scott) en Luther.
Contrariamente a Holmes, Luther es un hombre intenso, fuerte y violentamente emotivo que se pasea por un Londres  tan anodino como peligroso, plagado de bichos raros con una idea muy equivocada de la diversión.
De entrada, entabla una curiosa relación con una asesina de lo más excéntrica, a la que pone rostro Ruth Wilson, por aquí seguramente conocida por haber sido la Jane Eyre de Toby Stephens... con la diferencia de que aquí la que se merece un desván es ella.
Un tanto angustiosa, pero resulta una serie ( de momento hay dos temporadas) de lo más recomendable.
Os desafío a que encontréis una calle agradable para pasear... 




domingo, 15 de julio de 2012

Vacaciones de salón (II). Británicos que van y vienen.





Para aquellos que aprecien las glicinas y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril. permanecen los sirvientes necesarios. Z, Apartado 100, The Times.


Nunca estamos contentos con lo que tenemos. Pero, por mucho que nos guste el ambiente inglés, una vez que empiezas a leer Un abril encantado de Elizabeth Von Arnim, entiendes que sus protagonistas decidan dejar tras ellas, no tanto la lluvia como sus propios climas interiores. Y ¿qué mejor destino que el más luminoso Mediterráneo?
Un abril encantado es un libro inspirador que anima a disfrutar de la belleza y de sus capacidades terapéuticas, una lectura ideal para los que no lleven bien los calores combinados con la rutina.
La película  que lo adapta ( a la que pertenecen las fotos) se rodó en Portofino, precioso escenario para recrear el pueblo de Castagneto y la hermosa finca milagrosa: San Salvatore. Yo organizaría viajes. Mucho mejor que Lourdes.
Si no, a leer.






Por lo que vemos en esta foto, también hay glicinas en Saint Mary Mead.
Y lo que, desde luego, no faltan son ancianas chismosas...como una tal Miss Marple a la que no se le escapa ni los movimientos de sus vecinos ni los vericuetos de la naturaleza humana.
Encarnada por un buen número de actrices, el personaje creado por Agatha Christie puede viajar a Londres o visitar el Caribe con el mismo resultado criminal, pero donde realmente saca lo mejor de si, es en su pintoresco pueblo.
¿Se os ocurre algo más vacacional que las obras de Dame Agatha?
Para mi huelen a piscina y a pinos, a retama y a bocadillos de Nocilla. Y es que llevan unos pocos años acompañándome en todos mis periplos estivales. misterios, crímenes, té y cotilleos para pasar las dos horas de digestión playera.







Tampoco me importaría pasar las vacaciones en Copperfield, el alter ego imaginario de Silverstream, también imaginario pero absolutamente vívido en las páginas de Miss Buncle's Book de  D.E. Stevenson.










Cualquier imagen de un idílico pueblo británico de entre guerras nos sirve... prados y bosques verdes, clima lluvioso, vicario, cazafortunas, médico rural, snobs, escritores que no escriben y escritores que si lo hacen, vecinas metomentodo y buena gente. Para ir a la peluquería o para encargar un traje, se sube una al tren de Londres.
Alba nos ha facilitado la labor de leerlo en castellano... pero yo no voy a poder esperar a que editen Miss Buncle Married, así que ya lo he pedido a Persephone.
El que quiera asomarse al fantástico ambiente de Silverstream, puede hacerlo desde Bunclebook, una iniciativa encantadora.









jueves, 28 de junio de 2012

Vacaciones de salón (I): en blanco y negro o en cinemascope.


El verano en la ciudad y teniendo que ir a trabajar puede ser una tortura.
Ya quedaron muy atrás aquellas vacaciones estivales en el pueblo que parecía que no iban a terminar nunca. Largos veranos ociosos.
Como, de momento, tenemos que contentarnos y estar agradecidos por ir a trabajar y sufrir la canícula en oficinas, metros y demás, lo que hago es viajar desde el sofá.
Me hago una bebida refrescante, enciendo el ventilador y a viajar...Hay libros, cómics, discos o películas que tienen una capacidad evocadora  tan vívida que rememorarlas puede llegar a confundirse con echar mano de los propios recuerdos. ¿Esto lo viví o lo ley?

Por si acaso, voy a ver si genero cierta estimulación vacacional.
Viajen con nosotros.









-"Mis nervios necesitan un bourbon".
-"Tu madre, también".
Masculla entre dientes la señora Stevens...




Atrapa a un ladrón está llena de frases ingeniosas, conversaciones ágiles y afiladas, personas interesantes, lujo, glamour... paisajes y arquitecturas de ensueño.
Si pudiese, me trasladaría a esa Costa Azul tan elegante, donde las aventuras te salen al paso en el Club Náutico, en el Hotel, en el Casino.
Me vestiría como Grace Kelly y , también, como Cary Grant. Conduciría coches maravillosos, bebería combinados con sombrillitas y bailaría hasta el amanecer. Y sólo sudaría ante la proximidad de la policía.












También en el Mediterráneo, podemos disfrutar de las bondades de Corfú acompañando a la familia Durrell y a otros animales ( muchos) en su periplo griego.
En Mi familia y otros animales, Gerald Durrell nos traslada a un mundo de alegres patochadas familiares, correrías asalvajadas infantiles, el sonido de las cigarras y el sabor de la sal en la piel.
Los Durrell debieron ser una troupe de armas tomar, pero seguro que garantizaban un verano de lo más entretenido...
Naturalistas con bombín, habitantes de la zona de lo más pintoresco, bohemios en busca de inspiración  o reposo, pretendientes engominados, bañadores imposibles... ¡Mucho mejor que Verano azul!







viernes, 1 de junio de 2012

Sábado mafioso y aire acondicionado.




Mañana, sábado 2, Paramount Channel tiene el detalle de programar de tirón los Padrinos I, II y III. Para cinéfilos potentes.
A partir de las 19.00, se cierran las ventanas y las puertas, se corren las cortinas y se enciende el aire acondicionado. Para merendar, palomitas. Y para cenar, carne de caballo y naranjas.
Eso si no usáis una prótesis como la de Brando...
Una oferta que no podemos rechazar.



La prótesis de don Vito, encontrada en La Gran Pantalla.

lunes, 30 de enero de 2012

Mis Sherlocks favoritos.


Después de ver Sherlock Holmes. Game of Shadows, de disfrutarla, y de agradecer a Antena 3 que se haya decidido a emitir seguidas las dos temporadas de la serie Sherlock (jueves a las 22'30 hs.) reflexiono sobre mis adaptaciones holmesianas preferidas...y veo que son muy poco ortodoxas pero, curiosamente, muy auténticas.
Y es que el espíritu holmesiano supera ampliamente al propio personaje, transformándolo en un icono bigger than life  que incluso puede saltarse su propio canon y salir vencedor.
El caso es que mis tres películas preferidas con el detective consultor como protagonista no se basan en ninguna historia de Conan Doyle pero son puro Holmes. Y puro Watson.

Asesinato por decreto puede que sea la única obra decente de su director, Bob Clark, lo que no quita para que pueda considerarse una obra maestra. En ella, un Sherlock Holmes que se crece con los rasgos de Christopher Plummer y, sobre todo, el magnífico doctor Watson que recrea James Mason, se enfrenta a un caso que supera, por lo imposible de su resolución, a los sabuesos del 221b de Baker Street: los asesinatos de Jack el Destripador.
En ella, Londres es una pesadilla nebulosa y sus habitantes se esconden aterrorizados de la presencia terrorífica del criminal. Ya os aviso de que sigue las teorías ( no por inverosímiles o improbables menos entretenidas) que involucran a la Reina Victoria y a su familia en los asesinatos, pero la credibilidad del punto de partida no resta un ápice de maestría al film.





Sin pistas ya tiene otro tonito menos serio. En ella, el gran Michel Caine da vida a un risueño Holmes que actúa como tapadera del auténtico cerebro del tándem, el rabioso doctor Watson, encarnado por Ben Kingsley, que ve cómo la fama y la actitud de su alter ego se le escapan de las manos. Un actor borracho venido a menos y un escritor con poco carisma, ¿lo más alejado del dúo holmesiano?





La tercera es la maravillosamente refrescante El secreto de la pirámide. Cine juvenil de calidad para sobremesas de tardes de domingo. Con ella, Barry Levinson, su director, hace lo que mejor se le da: explicar cuentos. Cuentos como el de unos jóvenes Holmes y Watson que se encuentran en un típico colegio británicoy se enfrentan a los tempranos y místicos tejemanejes de Moriarty.





Lo que os decía. Que lejos del canon también cuecen habas. Y buenas. 
películas ideales para revisitar en los días de frío que se avecinan.
Voy a pedir a la señora Hudson que prepare un té...


* Para leer "Sherlock Holes en el cine. Más allá de Conan Doyle" de Carlos Díaz Maroto, sólo hay que clickar aquí. *

martes, 27 de diciembre de 2011

El año fantástico que viene.


Ya está aquí el 2012 y, por lo pronto, parece que va a ser un año fantástico.
Al menos, cinematográficamente hablando.
Vuelven Batman y Spiderman, se entrevé El Hobbit... y a lo peor se acaba el mundo.
Por si acaso y antes de que llegue el desastre, habrá que ir al cine.

Ya el próximo día 2 de enero se estrena Sherlock Holmes. Juego de Sombras, una gran noticia para los que, como yo, lo pasamos bomba con la primera entrega.
Aquí os dejo el trailer.





Sin fecha de estreno está TWIXT de Francis Ford Coppola, que aún me tiene entre el gusto y la prudencia...Copio de Almas Oscuras:

Un escritor, con una carrera en franco declive, llega a un pequeño pueblo como parte de una firma de libros y se ve en vuelto en el misterioso asesinato de una joven. Esa noche, en sueños, el fantasma de la joven, llamado V., contacta con escritor reclamando su ayuda. Él no está seguro de su conexión con el asesinato, pero se sumerge agradecido en la historia que se presenta delante tal que una oportunidad para un nuevo libro se tratase. Aunque cuanto el crimen y sus consecuencias más le envuelven, descubre que los cabos sueltos le llevan directamente a su propio pasado.


Ya veremos.







Mucha más confianza me inspira The Raven, prevista para marzo.
Por lo que he visto, el argumento tiene muchos puntos en común con la novela La cara del miedo de Nikolaj Frobenius que no era gran cosa pero presentaba un estupendo asesino en serie pseudo quinto milenio que se dedicaba a matar siguiendo las pautas de los relatos del pobre Poe.

Poco más en la web oficial.






También apetece ver The Woman in Black y comprobar si hay vida para Daniel Radcliffe después de Harry Potter. podremos comprobarlo en febrero.
de momento me parece "goticísima", con fantasma, niños, casa abandonada, autómatas e investigador pardillo...el trailer ya pone los pelos de punta.
Todo es su web.









De la que aún sabemos poco es de Dark Shadows de Tim Burton pero ya hay algunas fotos que los fans más frikis ya han montado para Youtube.
Deep ya está hecho todo un Barnabas Collins.






¿No os han entrado ganas de ir al cine?

martes, 20 de diciembre de 2011

Cuidado con Santa.



Entre Dickens y la Coca Cola lograron crear y extender una imagen confortable de la navidad y sonrosada y bonachona de Santa Claus.
Pues olvidaos de ella.
Desde el lugar de origen de tan generoso personaje se nos informa de la realidad: San Nicolás era un bergante bandido, Santa Claus anda un tanto falto de modales y, bajo cualquier personalidad, resulta ser un tipo con muy malas pulgas.





En Saint  se nos muestra el nacimiento de un San Nicolás bárbaro y sanguinario que, de tanto asolar regiones, consigue que los habitantes de un pueblo le prendan fuego...con lo que no hacen más que alimentar su rabia y dotarlo de poderes preternaturales. Así, este vengativo Santo vuelve a Copenague cada 5 de Diciembre que coincide con luna llena para secuestrar y matar sin miramientos.




Rare Exports tiene un tono algo menos sangriento pero igualmente irreverente. 
Alguien busca la tumba del Santa Claus original, una especie de ogro de la tundra que devoraba niños, muy cerca de donde vive el pequeño Pietari, más preparado para la antropología fantástica que los supuestos arqueólogos.
Por supuesto, a la que se hace un descubrimiento empiezan a pasar cosas raras y a desparecer gente...o a aparecer.




Así que ya sabéis: cuidadito con Santa Claus.
De momento, los Reyes Magos son más fiables.