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sábado, 26 de septiembre de 2009

Buenos consejos

Parece mentira, pero aún estoy colocando y ordenando cosas que traje de Londres.
Creo que tengo una especie de "síndrome de Diógenes internacional" que me obliga a traerme cualquier papel que vea a lo largo de mis viajes ( para luego tirar la mayoría, claro ).
Estas postales no pertenecen de ninguna manera a la sección desechable. Todo lo contrario, en cuanto pueda, las enmarco.
Vienen del Imperial War Museum y dan unos consejos que bien podemos aprovechar en tiempos de crisis. A saber ( Cristina, Closeau, ya me corregireis...mi inglés es muuuuy particular ):
- Construye y conserva ( ¿qué es esa manía de tirarlo todo y comprarlo nuevo ?)
- Vestir de modo extravagante en tiempo de guerra ( léase, crisis ) no es sólo una horterada ( ejem ) sino que es antipatriótico.
- La cocina es la llave ( para las señoras, por supuesto ) de la victoria: comed menos pan ( esto era un mensaje recurrente: menos pan y más patatas ).
- Empieza una nueva etapa ( el juego de palabras es intraducible para mi, con la hoja y el pasar ): come vegetales a diario para disfrutar de una buena salud.




Así, que ya sabeis. Nada de ropa estrafalaria, menos pan y más verdura...así acabará dándonos igual la crisis de puro aburrimiento.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Aventuras Londinenses desde casa.


Bueno, pues se acabó lo que se daba...
Del viaje a Londres sólo quedan las fotos y algún souvenir que amenizará las mañanas otoñales...
Unos dvd's, unos libros, unos tés...
Al fin me hice con la Jane Eyre que protagonizó Timothy Dalton, en un pack que, además, incluía La inquilina de Wildfel Hall ( de 1996, con Toby Stephens, apuntándose a todo, como Dalton ) y Wuthering Heights ( de 1967 ) . También cayeron Mandsfield Park ( 1983 ) y, por el gusto de ver a Allan rickman de jovenzuelo, la mini serie The Barchester Chronicles, de 1982, basada en el libro de Anthony Throllope... por cierto, que por ahí anda una loca por Rickman que tiene su propio blog: The Rickmanista Review. Para babear...



También está el infausto P&P&Zombies y un par de Bill Bryson (The Lost Continent: travels in small town America y Neither here nor there: travels in Europe) . Y una frikada de esas mías sobre Jack el destripador comprado, curiosamente, en el Museo de Sherlock Holmes ( démoslo como coincidencia en plan "Asesinato por decreto "). Y una taza de la tienda Twinings, para tomar humeantes y amorosos tés.

Y, para cuando deje de leer y me decida a salir a la calle, un bolso vintage que me encontró en Candem y, por dos duros, se empeñó en venirse a Barcelona. La mismísima señora Roper no tenía uno mejor.


De todas maneras, he hecho acopio de referencias por si me entra el mono... Todo sobre Londres y en castellano.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Aventuras Londinenses III

Buenooo...lo que dan de sí tres días en Londres!! Pero, tranquilos, que ya es el último y, además, fue corto. Al fin, martes: toda la mañana en el Imperial War Museum ( y más rato que hubiésemos estado de no haber tenido que volver a casa...), que ya nos ponía la miel en los labios antes de entrar prometiendo una exposición llena de"Horribles historias. Terribles trincheras"...resultó ser una actividad infantil, pero nosotros ya íbamos lanzados.





Sobre todo sabiendo que el edificio había formado parte del famoso Bedlam Hospital en el que ingresaban los dementes desde el siglo XVII y donde podían visitarse como si de un teatrillo se tratara. Locos ya no hay ( o yo no me los encontré ), pero rastros de locura, a montones. El museo entero es un gran contenedor de pruebas contra el ser humano. Empezando por ese inmenso hall que recibe al visitante con todo tipo de máquinas de matar...
Lo siento, pero somos unos frívolos y nos lo pasamos bomba ( nunca mejor dicho ) entre tanto carro de combate, tanques, aviones y cañones.
Luego empiezan las salas. Empiezan, pero no terminan nunca.
Recorrimos una oscura trinchera, nos refugiamos del Blitz, intentamos reconocer al enemigo mediante el sónar de un submarino, estuve a punto de robar un casco prusiano ( si, de esos que llevan el pincho)...también comprobamos que un libro o una petaca pueden parar una bala ( a beber y a leer, que nunca se sabe...) y pasamos y repasamos vitrinas llenas de mil y un objetos curiosos.
Una cosa admirable de este museo es que lo hace todo sencillo y asequible sin caer en el simplismo o el infantilismo. Sus reconstrucciones son sencillas y directas, sus vitrinas lógicas y muy, muy interesantes.
Lectoras/es de libros ambientados en las Guerras Mundiales, no os lo podeis perder.





Nadie debería dejar de ver estos carteles tan convincentes.





Ni esta mina steampunk...
ni los recuerdos dejados por los niños que fueron evacuados o las trazas de la lucha por la supervivencia. Es un lugar divertido y triste a la vez, pero siempre interesante.





Después de estar unas cuantas horas andando a ese paso lento que hace que te pesen las piernas y te mortifiquen los pies, salimos del museo dispuestos a andar como Dios manda.
Con toda la energía de que dispusimos, nos plantamos en el Big Ben porque ¿cómo nos íbamos a ir sin saludar al Big Ben?
Poco más pudimos hacer. Recoger los bártulos e iniciar el periplo dantesco del aeropuerto.
A medio día, comía Fish & Chips en Oxford Street. Por la noche, cenaba gazpacho en casa. Deprimida, pero en casa.
Y no hay lugar como el hogar.





sábado, 5 de septiembre de 2009

Aventuras Londinenses II

Me encantan los hoteles. Me gusta levantarme y ducharme y vestirme sin pensar en recoger. Me gusta encontrarme el desayuno puesto y no tener que cargar con las consecuencias. Me gusta volver de pasear y encontrarme la habitación ordenada, hacerme un te en la habitación, bajar a leer al hall...Si, soy una snob a la que le encantaría vivir consentida.
Aclarado esto, lunes en Londres.
Lo primero, acercarse a Liberty y sus maravillosas telas. Un rincón de la más dulce tradición estampada, de camino a Carnaby Street y el Soho.


Buscando una tienda que nos habían recomendado ( All the fun for the fair ), encontramos un pequeño centro comercial que nos robó el corazón: Kingly Court contiene tiendas de segunda mano plagadas de tesoritos, boutiques burlesque ( cómo está Londres esta temporada con lo burlesque!), crafters y...la peluquería más rockabilly que he visto en mi vida: It's Comething Hell's !! Sofás de cuero, muebles de los 50, barra de bar, secadores de pelo en forma de revolver...el paraíso de la brillantina. Menos mal que estaba cerrada, que si no salimos como Johnny y June Cash.


Aún conmocionados, continuamos nuestra búsqueda de emociones fuertes en torno a Charing Cross Road. A. miró y remiró todas las tiendas de instrumentos musicales de la zona ( a punto estubo de comprarse un ukelele con forma de Flying V ) y yo perdí la córnea y las huellas dactilares en las tiendas de libros.
Por supuesto, la foto en la placa del 84, de obligado cumplimiento y recuerdo sartenero.


Tras echar mano de la inprescindible Oyster Card ( ¡gracias, Cristina!), nos fuimos hacia el Temple.
¡¡Ay, la tienda de Twinings!!
Yo seleccionando tés como si tuviese que abrevar a un batallón y A. desesperado pensando que "total, todo sabe a agua caliente".
Entre desespero y desepero, he descubierto el té de Vainilla que a partir de ahora encargaré a todo aquel que viaje a territorio Twinings.


Recorrimos el Strand y Fleet Street ( ni barberos, ni pasteles de carne, por si acaso ) en busca de la iglesia del Temple, que aún no había visitado.
Tom Hanks la encuentra enseguida en El código Da Vinci, pero a nosotros nos costó un poco más. Y todo justo para llegar a la hora del cierre ( aquí se van a comer y cierran la parada a las 14 h. ). Aún, así, pudimos echar un vistazo y creo que habrá que volver a visitarla con más detenimiento.




Y, después de comer...a Baker Street!!! No convencí a mi Santo para volver a visitar el Museo de Sherlock Holmes ( que yo recomiendo largamente como experiencia Kitsch ), pero de la tienda no se libró. Encontré un libro morbosísimo sobre Jack el destripador, que incluye fotos inéditas de los cadáveres y reproducciones de documentos de la investigación, entre las que destaca la conocida carta "From Hell".



Tras tanta emoción hubo que ir un rato al Hotel a descansar, pero no mucho. A cenar, al Serpentine de Hyde Park...Allí caí en que Barcelona jamás será capital porque, ni la atraviesa un río, ni tiene un parque digno de llamarse así.


Al anochecer, de vuelta al hotel, encontramos esta preciosa estatua erigida en memoria de los animales que se vieron involucrados en la II Guerra Mundial. Un detalle que enlaza con la visita al Imperial War Museum que realizamos al día siguiente y que ya os contaré otro día.







sábado, 29 de agosto de 2009

Aventuras Londinenses I


Londres no se acaba nunca.

Puedo visitarlo decenas de veces y siempre me muestra un nuevo aspecto, un nuevo rincón, un nuevo personaje que añadir a mi propia mitología, una mitología, un mundo, creado a base de andar y leer, un mundo en el que me refugio cuando lo que me rodea no me gusta. Londres es mi Nunca Jamás.

Este verano no teníamos ni planes ni dinero, así que organizamos una escapadita espoleada por los comentarios de Cristina y mis actuales lecturas ( de las que ya os hablaré ).

Así, de otro sábado por la mañana en Barcelona, pasé a un maravilloso sábado or la tarde en Notting Hill.

Aunque ahora esté volcado en su Carnaval, el barrio es una maravilla para pasear y meter las narices en sus innumerables tiendas...dando los últimos coletazos a las rebajas!!! Estoy irreconocible: no compré nada hasta desembocar en la Watertone de Notting Hill Gate y eso que, en una de las numerosas tiendas de ropa de segunda mano que hay por la zona ¡encontré un uniforme de la Defensa Civil que me quedaba como un guante! ¿Quién soy y qué he hecho conmigo misma?.



Detalle de tienda. Todas monísimas
.




Cargada ya con algunos de los libros de Bill Bryson que estaban a 3 x 2, nos dirigimos hacia el hotel ( situado a la altura del metro de Oxford Street. Pobres, si, pero finos ) dando un paseo por Kensington Gardens, donde -aunque nunca se nos ha ocurrido ir a ver el memorial a Diana de Gales - siempre acabamos ante la escultura de Peter Pan.





Detalle de la estatua. No es gran cosa y este año estaba rodeada de españoles haciéndose fotos ( no fuimos los únicos que aprovechamos el precio de la libra...) pero me encanta. Y adoro Kensington Gardens. Soy una burguesa ( por no decir una aristócrata ), lo confieso...





Esa noche acabamos cenando en un Pub y teniendo nuestras dos primeras experiencias "Si los dos somos de murcia ¿qué hacemos hablando en inglés?". No falla, a la que entiendo a un camarero o a un vendedor es que es español. Gibraltar será inglés pero Londres es una comunidad autónoma que nos hemos ido anexionando discretamente.Tras nuestras reflexiones filológico-geográficas ( regadas con sidra Magners, un pequeño rincón de Irlanda en tu paladar ), a dormir tempranito que al día siguiente, domingo, tocaba Camdem. Este año (hacía 4 que no visitábamos la Gran Bretaña ) hemos visto -¡por fin!- algunos cambios en el mercadillo: el incendio que casi se lo carga lo ha renovado, librándolo de tanto negro y tanto látex para emos sin arrestos para dedicarse al bondage como Dios manda ( eso es, con palo de cricket, a lo public school ) y abriendo un hueco a tiendas para fans del look Bright Young People o del Burleske ( yo como loca de acá para allá ) e incluso a las tiendas chinas ( tremendo: si Fú Manchú levantase la cabeza se daría cuaenta de que al fin lo consiguió. El mundo sucumbe al poder amarillo). Dando un ejemplo de contención, sólo me comí un bollo insultantemente atractivo de un puesto insultantemente tentador ( 1 pound, ya vereis qué ganga en el próximo apartado culinario ) y me compré una chaqueta de piel y un bolso vintage a 10 pounds cada pieza ( ver futuro apartado compras ). Mucho turista, si, pero un día hermosísimo, soleado y fresco a la vez.





Chiringuito de Camdem. Cualquier visita de nada requiere unas cinco horas e integrarse en la masa. Y, por supuesto, comer en un chiringuito del que salga un asiático vociferante ofreciendo sus viandas.




Tras la digestión ( lenta) del bufet libre chino al que nos llevaron unos amigos, nos lanzamos a contrarrestar tanta inconsciencia juvenil con el culto pictórico a los Prerafaelitas al que vengo arrastrando a mi Santo desde que nos conocemos. Suerte que este pinta sirenas a "cascoporro" y A. es fácil de contentar... Al fin, la deseada visita a la Royal Academy para ver la exposición de J. W. Waterhouse. Pequeñita pero selecta, un placer de cualquier manera.




La Belle Dame sans Merci. 1893

Óleo sobre lienzo. 112 x 81 cms.




Windflowers. 1903

Óleo sobre tela. 45 x 31 in.




A Mermaid, 1896.

Óleo sobre lienzo. 96.5 x 66.6 cms.




Suerte que a Homero y a Ovidio los llevaba medio frescos...ahora tengo que lanzarme a por Tennyson o Yeats ( que estrés ).
Para contrarrestar tanta cultura, a cenar al Pub. Esta vez, platos típicos como salchichas o pastel de cerdo. Todo buenísimo, eso si. Una copichuela, un paseito nocturno para bajar las calorías británicas y a dormir.

Cocina inglesa, la gran paradoja.




* La Belle Dame Sans Merci
by John Keats (1884 )


O what can ail thee, knight-at-arms,

Alone and palely loitering?

The sedge has withered from the lake,

And no birds sing.


O what can ail thee, knight-at-arms!

So haggard and so woebegone?

The squirrel's granary is full,

And the harvest's done.


I see a lily on thy brow

With anguish moist and fever dew,And on thy cheek a fading rose

Fast withereth too.


"I met a lady in the meads,

Full beautiful -a faery's child,

Her hair was long, her foot was light,

And her eyes were wild.


I made a garland for her head,

And bracelets too, and fragrant zone;

She looked at me as she did love,

And made sweet moan.


I set her on my pacing steed,

And nothing else saw all day long,

For sidelong would she bend, and sing

A faery's song.


She found me roots of relish sweet,

And honey wild, and manna dew,

And sure in language strange she said

`I love thee true.'


She took me to her elfin grot,

And there she wept, and sighed full sore,

And there I shut her wild wild eyes

With kisses four.


And there she lulled me asleep,

And there I dreamed -Ah! woe betide!

The latest dream I ever dreamed

On the cold hill's side.


I saw pale kings and princes too,

Pale warriors, death-pale were they all;

They cried -`La Belle Dame sans Merci

Hath thee in thrall!'


I saw their starved lips in the gloam,

With horrid warning gaped wide,

And I awoke and found me here,

On the cold hill's side.


And this is why I sojourn here,

Alone and palely loitering,

Though the sedge has withered from the lake,

And no birds sing."

viernes, 28 de agosto de 2009

Londres on my mind...

Todavía pido disculpas en inglés cuando tropiezo con alguien...y es que ¡cómo me gusta Londres!