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lunes, 7 de septiembre de 2009

Dickens Superstar

Mientras nosotros paseábamos por el Reino Unido, Dickens se hacía discretamente con las librerías españolas...dispuesto a conquistar nuestras lecturas otoñales como personaje. Mathew Pearl ( que ya se atrevió, con fortuna regular, con E. A. Poe en La sombra de Poe ) y Dan Simmons ( si, el que colapsa las librerías de los aeropuertos...o lo hacía antes del reinado de Dan Brown o Stieg Larsson ) se hacen con el famoso escritor y lo convierten en ficción, en personaje protagonista... pero aún no puedo comentar con qué resultados. En seguida me pondré con ellos. De momento, os dejo con las alabanzas editoriales de rigor.



El último Dickens
Matthew Pearl. Alfaguara.
488 p. Fecha de publicación: 28 de Agosto de2009
Traducción:Manu Berástegui

Primeras páginas, aquí, por cortesía de El País.

Un apasionante y vertiginoso thriller que reabre uno de los más grandes enigmas literarios de la historia. ¿Qué ocurrió con la novela inconclusa de Charles Dickens? ¿Hubo alguna relación entre la repentina muerte del escritor más admirado en vida, y esta misteriosa obra cuya sola mención deja un rastro de cadáveres en tres continentes?Una brillante y adictiva trama que mezcla el tráfico del opio y la literatura, el efervescente Boston de fines del siglo XIX, el Londres victoriano y la India colonial. Dejará sin aliento a la cada vez mayor legión de seguidores del maestro de la novela histórica de intriga, y atrapará desde la primera página a los nuevos lectores.






La soledad de Dickens
Dan Simmons . Roca Editorial.
880 p. Fecha de publicación: 15 de junio de 2009
Traducción: Ana Herrera

Dan Simmons aborda los últimos años de la vida de Charles Dickens a partir del accidente ferroviario que le cambió para siempre.La soledad de Charles Dickens es la inquietante historia de una obsesión.El 9 de junio de 1865, mientras viajaba en tren a Londres con su amante secreta, Charles Dickens -que entonces contaba con 53 años y se hallaba en la cúspide de su carrera literaria- se vio envuelto en un accidente ferroviario que cambió su vida para siempre. Dan Simmons narra esos últimos años de la vida de Dickens, dándole la voz al amigo y a la vez rival del gran escritor, Wilkie Collins. Explora en los enigmas que Dickens se llevó a la tumba y que aun hoy siguen sin respuesta, deteniéndose en los relacionados con su última e inconclusa obra: El misterio de Edwin Drood. De la mano de Collins, el lector descubre la oscura y doble vida que Dickens llevó tras el accidente, sus incursiones nocturnas en los peores tugurios de Londres y su creciente obsesión por la muerte.Así como hiciera en El terror, Dan Simmons se ha documentado profusamente para recrear una época histórica. Ahora le da vida a dos de los nombres claves de la Literatura: Charles Dickens y Wilkie Collins y nos ofrece una novela tan inquietante como original.

“Un deslumbrante viaje a través de un tortuoso y lóbrego laberinto, un tenebroso retrato acerca de los torturados minotauros que lo habitan. La genialidad es el verdadero misterio, y, llevada al límite, el abismo.” dice Guillermo del Toro quien, parece ser, ya ha puesto manos a la obra para llevar la novela al cine.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Aventuras Londinenses II

Me encantan los hoteles. Me gusta levantarme y ducharme y vestirme sin pensar en recoger. Me gusta encontrarme el desayuno puesto y no tener que cargar con las consecuencias. Me gusta volver de pasear y encontrarme la habitación ordenada, hacerme un te en la habitación, bajar a leer al hall...Si, soy una snob a la que le encantaría vivir consentida.
Aclarado esto, lunes en Londres.
Lo primero, acercarse a Liberty y sus maravillosas telas. Un rincón de la más dulce tradición estampada, de camino a Carnaby Street y el Soho.


Buscando una tienda que nos habían recomendado ( All the fun for the fair ), encontramos un pequeño centro comercial que nos robó el corazón: Kingly Court contiene tiendas de segunda mano plagadas de tesoritos, boutiques burlesque ( cómo está Londres esta temporada con lo burlesque!), crafters y...la peluquería más rockabilly que he visto en mi vida: It's Comething Hell's !! Sofás de cuero, muebles de los 50, barra de bar, secadores de pelo en forma de revolver...el paraíso de la brillantina. Menos mal que estaba cerrada, que si no salimos como Johnny y June Cash.


Aún conmocionados, continuamos nuestra búsqueda de emociones fuertes en torno a Charing Cross Road. A. miró y remiró todas las tiendas de instrumentos musicales de la zona ( a punto estubo de comprarse un ukelele con forma de Flying V ) y yo perdí la córnea y las huellas dactilares en las tiendas de libros.
Por supuesto, la foto en la placa del 84, de obligado cumplimiento y recuerdo sartenero.


Tras echar mano de la inprescindible Oyster Card ( ¡gracias, Cristina!), nos fuimos hacia el Temple.
¡¡Ay, la tienda de Twinings!!
Yo seleccionando tés como si tuviese que abrevar a un batallón y A. desesperado pensando que "total, todo sabe a agua caliente".
Entre desespero y desepero, he descubierto el té de Vainilla que a partir de ahora encargaré a todo aquel que viaje a territorio Twinings.


Recorrimos el Strand y Fleet Street ( ni barberos, ni pasteles de carne, por si acaso ) en busca de la iglesia del Temple, que aún no había visitado.
Tom Hanks la encuentra enseguida en El código Da Vinci, pero a nosotros nos costó un poco más. Y todo justo para llegar a la hora del cierre ( aquí se van a comer y cierran la parada a las 14 h. ). Aún, así, pudimos echar un vistazo y creo que habrá que volver a visitarla con más detenimiento.




Y, después de comer...a Baker Street!!! No convencí a mi Santo para volver a visitar el Museo de Sherlock Holmes ( que yo recomiendo largamente como experiencia Kitsch ), pero de la tienda no se libró. Encontré un libro morbosísimo sobre Jack el destripador, que incluye fotos inéditas de los cadáveres y reproducciones de documentos de la investigación, entre las que destaca la conocida carta "From Hell".



Tras tanta emoción hubo que ir un rato al Hotel a descansar, pero no mucho. A cenar, al Serpentine de Hyde Park...Allí caí en que Barcelona jamás será capital porque, ni la atraviesa un río, ni tiene un parque digno de llamarse así.


Al anochecer, de vuelta al hotel, encontramos esta preciosa estatua erigida en memoria de los animales que se vieron involucrados en la II Guerra Mundial. Un detalle que enlaza con la visita al Imperial War Museum que realizamos al día siguiente y que ya os contaré otro día.